Sigo muy atrasada con los relatos...pero mejor tarde que nunca. A fines de Enero visité Edinburgh, capital de Escocia. La ciudad es hermosa, con lindos edificios y arquitectura por todos lados. Luego de dejar nuestras cosas en el Bed and Breakfast, donde a mí a Prilla nos tocó la suite de lujo con la ducha dentro de la pieza (siiii, vean la foto!!) salimos a comer la primera noche a un rico restaurant italiano en George Street, una calle bulliciosa, donde al parecer las mujers tenían la sangre muy gruesa, ya que increíblemente eran impunes al frío intenso que reinaba esa noche paseándose con sus mejores minis y tops para ir al club de moda.

Al día siguiente, nuestra primera parada fue el Castillo de Edinburgh, atestado de turistas como nosotros y donde nos tocó ver la entrada de una novia a la capilla para su matrimonio al son de gaitas y hombres en típicos kilts. Nosotros también quisimos seguir tradiciones escocesas y nos lanzamos en la travesía de probar
Haggis, tradicional comida escocesa compuesta por interiores de oveja que se condimentan con cebolla y especias (http://en.wikipedia.org/wiki/Haggis) y que tradicionalmente se ponían a cocer en el estómago de la oveja por una hora (hoy lo hacen en recipientes especiales)..tentador, no?? En todo caso, estaba bastante bueno. Por supuesto también nos dimos el tiempo de probar el famoso whisky escocés. Descubrí que la producción de whisky también se considera un arte en este país, como era de esperar y que depende de la mezcla de distintos tipos de malta, que crecen en distintas regiones de Escocia.




El segundo día tomamos un tour para conocer algunos alrededores de Edinburgh. Fuimos a Loch Lommond (léase 'Lojjjjjjjjjjjjjjj', como lo pronuncian los escoceses), un lago bastante tranquilo y bonito, pero nada del otro mundo. Luego de almorzar en un restaurant donde el mozo nos prometio que la comida iba a estar a tiempo (y por supuesto no lo estuvo, así que tuvimos que correr al bus) fuimos al Stirling Castle, un castillo hermos que se ve en la punta de una colina...pero adivinen...por dentro lo estaba remodelando, así que no pudimos ver nada. La inútil audiguía ayudaba a "imaginar" lo podría haber adentro. Un verdadero fiasco.
El último día antes de regresar fuimos a visitar un parque en uno de las tantas colinas de la ciudad. Debo admitir que me encantan los jardines y parques y este en particular era hermoso porque tenía un excelente vista de la ciudad. Luego de regreso al aeropuerto.






